lunes, 12 de enero de 2009

Red boots

Capítulo 11

-Entonces ¿Qué piensas hacer Caroline?
-No tengo ni idea. Quisiera hablar con Pete pero no va a querer hablar conmigo.
-¿Y si lo intento yo?
-Paul...¿has tomado la mediación? ¿Tú?, ¿hablar con Pete?
-En serio, yo hablaría con él por tí.
-¿Harías eso por mí?
-Dame la dirección de Pete que voy a ir a verlo.
-Paul, ¿qué haría yo sin tí?
-Pues meterte a puta hija, pero ese no es el caso ahora.
-Gracias por estropear el momento hombre de hielo.
-¿Piensas darme hoy la dirección?

Caroline, dicta a Paul la dirección de Pete y ambos acuerdan encontrarse cuando Paul haya terminado su misión.
A la mañana siguiente Paul se dirigió hacia casa de Pete. Al llegar, llamó al timbre y esperó que Pete contestara.

-Emm... hola!- dijo Pete al abrir.
-Pete,soy Paul, el mejor amigo de Caroline.
-Mira, dile a tu amiguita que no tiene que mandar lacayos a hablar conmigo.
-Oye tú, que yo he venido porque me he ofrecido. A mí nadie me obliga a nada.
-¿Y qué quieres señor soy independiente y autosuficiente?
-Quería hablar contigo porque Caroline sabe que con ella no vas a hablar. Mira, a mí Nick no me gusta nada y aunque tú tampoco me agradas mucho, prefiero verla contigo que con ese.
-Hombre, algo sensato has dicho, pero ya le dije a ella ayer que o se venía conmigo o se acabó y no voy a dar marcha atrás. Yo no soy su perrito faldero y demasiado hice yendo ayer y avisándola, si no quiere hacerme caso peor para ella.
-Es que Caroline es muy cabezota y tiene a Nick entre ceja y ceja hace mucho tiempo. No le resulta tan fácil dejarlo ahora así como así.
-A mí tampoco me resulta fácil verla con Nick y saber que lo va a pasar mal pero bueno, con un poco de suerte, dentro de poco no tendré que verla.
-¿Te vas de la ciudad?- pregunta Paul extrañado.
-Quizás sí, quizás no.
-Explícate.
-No me voy de la ciudad pero tengo un asunto muy importante que resolver y no sé que va a pasar.
-No estarás metido en cosas chungas, ¿no?
-¿Eres mi madre a caso? Mira Paul, muchas gracias por intentarlo pero dile a Caroline que no, que se acabó todo esto, no voy a volver a ir detrás suya. Y dile también que esté tranquila, que igual no vuelve a verme nunca más. Hasta otra Paul, un placer.
-Adiós.

Pete cierra la puerta y Paul sale corriendo a casa de Caroline para contarle todo.

-Caroline no está.
-¿Cómo que no está? Habíamos quedado.
-Lo siento Paul, pero no está- dice el padre de Caroline.
-Cuando venga dígale por favor que me llame, es urgente.
-¿Estás bien Paul?
-Sí, sí. Es sólo una tontería que tengo que contarle.
-Está bien, se lo diré.


-Lo del gilipollas de ayer me tiene mosqueado, nena- dice Nick.
-Lo siento, de verdad pero tranquilo que no creo que vuelva a molestarnos.
-Eso espero o tendré que partirle la boca de una vez.
-No seas tonto- dice Caroline dándole un beso.
-Es que es verdad, y encima parecía que ibas a darle la razón y a dejarme allí plantado.
-Pero no lo hice ¿verdad?
-Entonces...¿Ibas a hacerlo?
-Mira Nick, no voy a mentirte. Tengo mis dudas con respecto a ti porque has estado con muchas mujeres, has jugado con muchas y todavía no me creo del todo que yo sea tan especial para ti.
-¿Y cómo quieres que te lo demuestre?¿Qué quieres que haga por ti?
-No se trata de eso Nick. Yo lo único que quiero es ver que realmente soy importante en tu vida y que no soy otra más, yo te quiero y no estoy segura de que tu a mí también.
-Se me ocurren muchas maneras de demostrarte mi amor- dice Nick metiendo su mano bajo la falda de Caroline.
-No Nick, esto no. Yo no quiero esto.
-Pero nena que era broma, sólo quería dejar ya esta estúpida conversación.
-Será estúpida para ti, pero no para mí. Es que ¿ves? A estas cosas me refiero, a que para ti no parecen ser importantes mis sentimientos a menos que tengan que ver con ir a la cama. Da igual Nick, mejor lo dejamos por hoy.
-Eso, ahora vete a buscar al imbécil ese y tíratelo también si quieres.
-Más vale que no vuelvas a hablarme así.
-¿O qué? ¿Me vas a dejar si lo hago?
-Nick, espero que esto sólo sea una pequeña pelea de enamorado y por ser la primera estés picado pero como sigas así, vas mal.
-Es verdad nena, perdóname, me he pasado.
-Sí, te has pasado y mucho.
-Anda guapa, ven que te de un besito.
-No estoy ahora para besitos. Mañana nos veremos.
-Pero nena, ¡espera!
-Y no vuelvas a llamarme nena, ya sabes que lo odio- dice Caroline saliendo por la puerta.

-¡Papá! Ya he llegado.
-Hija, ha venido Paul a casa, decía que era urgente y que habíais quedado.
-¡Es verdad! Gracias papá- dice Caroline dándole un beso en la mejilla a su padre mientras sale corriendo hacia su cuarto.

-¿Paul?
-Aleluya hija, por fin.
-¿Hablaste con Pete? ¿Qué te dijo?
-Sí, fui a su casa y hablamos pero no sé, no me convencen del todo las cosas que me dijo. Dice que con suerte dentro de poco no tendrá que verte y que no se va de la ciudad pero tiene cosas que hacer y andará desaparecido. ¡Ah! Y también me dijo que no te preocupes, que te dejará en paz. Caroline, yo lo vi muy enfadado contigo, pero aún así quizás deberías ir a verle y hablar tú con él que lo conoces mejor.
-Este Pete siempre dándoselas de víctima. Da igual Paul, seguro que te ha dicho todo eso para que me de pena y vaya, ¿pues sabes qué? Que no, que no voy.
-Pero Caroline, en serio, yo no creo que fueran cosas suyas. Me parece que le pasa algo grave, o está metido en alguna cosa.
-Pues mejor para él, a ver si es algo de drogas y lo meten en la cárcel un tiempo.
-No seas tan cruel Caroline.
-Uff, es que hoy llevo un día... Encima me he peleado con Nick. Es un imbécil.
-¿Y te das cuenta ahora?
-Es que a veces me da la impresión de que sólo me quiere para follar.
-¿Pero no decías que el otro día fue muy comprensivo?
-Sí, y lo fue. Pero, no sé, hay cosas que dice que no me gustan nada. Prefería al Nick de antes, con el que me daba vergüenza hablar. Menuda ironía, una vez que consigo lo que quiero, empiezo a cogerle asco.
-Ya te avisé, que las cosas no son como parecen.

domingo, 11 de enero de 2009

Red boots

Capítulo 10


Caroline se tira encima de Nick y comienza a besarle con suavidad, acariciando su pelo, tocando su cuerpo... Nick acerca su mano a la pierna de Caroline y empieza a desabrocharle el pantalón, se lo quita lentamente y empieza a quitarse el suyo también cuando...

¡Ring!¡ring!

-Llaman a la puerta.

-Déjalo Nick no vayas.

-¿Y si es importante?

-¿Más importante qué yo?

Nick se pone los pantalones y se levanta de la cama. Baja corriendo las escaleras y abre la puerta.


-Tú, cabrón dile a Caroline que he venido.

-¿Pero tú quién coño te crees para venir a mi casa así? Además Caroline no está aquí.

-Encima mentiroso, claro que está aquí, y si no, es que te estás tirando a otra.

-Mira imbécil, vete de aquí ya o no llegas a mañana- amenaza Nick.

-Uy, que valiente ¿no? A ver si te atreves.

-¿Qué coño hacéis?- grita Caroline desde las escaleras.

-Pregúntale a este- dice Nick.

-He venido para llevarte, venga, nos vamos.

-Pero Pete, te dije que me dejaras. Ahora estoy con Nick.

-¿Eso quieres? ¿Convertirte en otra de sus putitas, ser un trofeo más?

-Nick no es así...

-¿Ah no? ¿Has hablado con alguna chica que haya estado con él?

-Gilipollas, vete yendo ya si no quieres que te saque yo.

-¿Ves Caroline? Así es tu amado Nick.

-Pete, te estás equivocando. Yo sé que Nick me quiere y que no soy para él como las demás.

-Exacto, eres especial- dice Nick acercándose a Caroline.

-Eres especialmente tonta Caroline, te creía más lista. He venido para darte una última oportunidad, para intentar abrirte los ojos por última vez. Si no te vienes conmigo ahora, no volverás a verme nunca más.

-Pete, ya escogí cuando empecé a salir con Nick. El que se equivoca ahora eres tú.

-Está bien Caroline, hasta nunca.

Pete desapareció ante los ojos llorosos de Caroline y la mirada triunfante de Nick.

-Bueno nena, ya podemos seguir con lo nuestro si quieres.

-No tengo cuerpo ahora Nick. Lo siento mucho pero es que no puedo.

-Tranquila Caroline, no te preocupes, no pasa nada- dice Nick mientras la abraza.

-¿Me acompañas a casa?- pregunta ella

-Por supuesto. Eso y todo lo que tú quieras.

Al llegar a casa de Caroline, se despiden en la puerta con un beso y Caroline observa como Nick se aleja.

¿Habrá hecho bien en tratar así a Pete? ¿Y si tiene razón con respecto a Nick? El problema es que ya ha escuchado tantas cosas, tantas mentiras, que no sabe que creer.


-¿Paul?

-El mismo que viste y calza.

-Uf, creía que me había cogido el teléfono tu madre.

-Bueno y ¿qué pasa?

-No te vas a creer que ha pasado, estoy fatal y hecha un lío.

-¿Pete y Nick?

-Sí. Es que estaba en casa de Nick, en su cama... y llegó Pete gritando y empezó a discutir con Nick y yo bajé a ver que pasaba. Total, que empieza Pete a decirme que si de verdad quiero ser otra putita de Nick y que no es como yo me creo, bla, bla, bla y que o me iba con él en ese momento o no volvería a verlo más.

-Y evidentemente te quedaste con Nick.

-¡Pues claro! Nick es mi novio y yo confío en él.

-Pero Caroline, si hasta hace dos días no te creías nada de él. ¿qué ha cambiado? ¿qué os habéis besado? ¿qué te dice cosas bonitas? Lo mismo hacía él con las demás.

-¿Tú también de parte de Pete?

-A ver Caroline, no es eso, pero no puedes fiarte tanto de Nick por dos cosas que te haya dicho.

-Paul, bastante lío tengo ya como para que me ayudes tanto.

-Pues si tanto lío tienes por algo será así que recapacita. ¿Y si sólo crees a Nick porque quieres creerlo? En el fondo no confías en él del todo, si no, no tendrías dudas.

-Ayss, es que es eso Paul. Ahora mismo no sé ni que quiero ni nada... Tengo que hablar con Nick tranquilamente pero es que sé que voy a caer. Yo le quiero y noto que él me quiere a mí, pero cuando la gente me empieza a decir cosas empiezo a pensar y pienso en todas las tías que han estado en su cama, con todas con las que se ha líado, con las que ha liado y entonces pienso si no seré una más. Lo malo es que el viene, con su carita de cordero degollado, me da dos besos y me dice que soy especial para él, que no soy como las otras, que me quiere de verdad y que no quiere hacerme daño.

Si sólo fuera una más habría intentado convencerme para que me quedara y lo hiciéramos, en cambio me ha entendido y no ha insistido.

-No sé que decirte Caroline. A lo mejor yo también estaba confundido y Nick realmente te quiere. No sé, sólo tú puedes saber como es.

-Eso estoy intentando descubrir.

sábado, 25 de octubre de 2008

Red Boots

Capítulo 9

La cabeza de Caroline era un tumulto de ideas, imágenes que no paraban de pasar. Aparecían Pete, Nick, el concierto, las tardes con Pete, las discusiones con Paul…todo lo que había sucedido en aquello días.

Por fin tenía la oportunidad de hacer realidad sus sueños, salir con Nick, tener lo que siempre quiso, pero, por otra parte estaba Pete. Aquel guitarrista que tenía manos de Dios y cuerpo de Adonis, en tan sólo unos días había conseguido poner su mundo patas arriba. ¿Qué hacer?¿Qué sería lo correcto? ¿Salir con Nick y cumplir su sueño o intentarlo con Pete y ver qué pasaba?

-Está bien, Nick. Saldré contigo, pero tienes que prometerme que nunca me mentirás y que si de verdad me quieres tienes que demostrármelo.

-Por supuesto que lo haré, pequeña- le dijo mientras acariciaba su rostro.

-Bueno y entonces…¿somos novios?-preguntó ella sin creérselo todavía.

-Claro que lo somos y para que veas que no te miento, esta noche te vas a venir a mi casa.

-¿A tu casa? ¿Para qué?

-Porque quiero que veas una cosa.

-¿Y no podemos ir ahora?

-Sí, pero…¿Qué gracia tendría eso? A las casas de los novios hay que ir de noche.

-Está bien, iré.

-Tranquila, no pienses mal, no haremos nada que no quieras.

-Va, vale…- dijo Caroline completamente sonrojada.

-¿Nos vamos ya? Así te dará tiempo a ponerte guapa para mí.

-¿Es que no me consideras ya lo suficientemente guapa?

-Pues claro que sí, pero todo puede mejorarse.

Nick agarró su cara y besó sus labios suavemente. A Caroline se le pusieron los pelos de punta y un escalofrío recorrió su interior.

-Esto es todo lo que quise siempre, estar así contigo- dijo ella.

-Pues ya lo tienes, para que veas que los sueños pueden hacerse realidad.

De repente algo vibra en el bolsillo de Caroline; es Pete.

-Em, ¿Pete? ¿qué te pasa?

-Nada, sólo quería hablar contigo y saber cómo estás- contesta él.

-Pete, ahora no puedo hablar, luego te llamo ¿vale?

-¿Te pasa algo Carol?

-No, al revés estoy muy contenta. Ya hablamos.

-¿Era el guitarrista verdad?- inquirió Nick.

-Sí, era él, quiere hablar conmigo.

-Que no pase o tendré que ponerle las cuerdas de la guitarra de collar.

-No seas así, no hace nada malo.

-Solamente con llamarte, ya no está actuando bien. Ahora tú eres mía.

-Sí, ya…

Nick decide acompañar a Caroline a su casa y ambos salen del pub cogidos de la mano. Al llegar, Nick la despide con beso en la mejilla y Caroline entra en su casa como flotando en una nube.

De nuevo, suena el teléfono.

-¿Sí?

-Caroline, soy Pete otra vez.

-¡Ah, Pete!

-Estabas muy rara cuando hablamos antes.

-Es que verás Pete, las cosas tienen que cambiar.

-¡¿Qué?! ¿Qué ha pasado?

-Estoy saliendo con Nick

-¡¿Cómo?! ¿Con ese? Caroline, me has decepcionado y mucho.

-Mira Pete, no tengo por qué darte explicaciones de nada de lo que haga. Salgo con Nick porque lo quiero y si no te gustas ya sabes que existe el verbo olvidar.

-Te creía más sensata Caroline. Al final, vendrás llorando y pidiéndome que te dé otra oportunidad. Se acabó Caroline. ¿Quieres que me olvide de ti? Está bien, olvidada. Nick puede estar tranquilo, no iré a verte nunca más, ni te llamaré, es más, cuando cuelgue borraré tu número y mira, ya no me acuerdo ni de cómo te llamabas ni como nos conocimos, nada. Ya no existes. Que te vaya bien con el hijo de puta ese. Adiós.

-¡Espera Pete!

Pete había colgado. Se suponía que ahora todo tendría que ser más fácil para estar con Nick. Ya no estaba Paul de por medio, pero en realidad, ella no quería que las cosas fueran así. Había llegado a apreciar mucho a Pete y no quería perderlo. Aunque, pensándolo bien, dejaría que las cosas siguieran su curso. No haría nada por intentar arreglar su amistad con Pete, que le den, el había querido que todo fuera así.

Empezaría a arreglarse para ir a ver a Nick y pasaría su primera noche con él, su sueño se estaba cumpliendo, no dejaría que nada se lo estropeara.

Se duchó, se vistió, peinó su larga melena negra y se maquilló. Todo tendría que ser perfecto, en su primer día de relación con Nick.

-Toc, toc.

-¿Si?

-Soy Caroline.

-Vale, te abro.

-¡Qué guapo!

A Caroline, casi se le salen los ojos de las órbitas al ver a Nick con sus vaqueros gastados, una camiseta de los Sex Pistols, el grupo por el que se conocieron, y su pelo castaño despeinado, tal y como le gusta a ella.

-Tú si que estás guapa- dice él, guiñándole un ojo.

Entran en su casa y él la lleva directamente a su cuarto. Nada más entrar ve un póster gigante de Sid Vicious, la guitarra de Nick, su cama con sábanas negras, millones de discos…

-¡Me encanta tu cuarto!- exclama ella.

-No es nada del otro mundo, pero quería que vieras mi pequeño ecosistema, dónde paso el tiempo. Por cierto, puedes sentarte si quieres ¿eh?

-Uy, tienes una cama de agua- dice Caroline al sentir la cama moverse bajo su cuerpo.

-Sí, fue un capricho que me di con mis primeros ahorrillos.

-Nick… ¿a cuántas chicas has traído aquí?

-Pues no voy a mentirte, he traído a muchas, pero ninguna significa tanto para mí como tú.

Nick se sienta en la cama junto a Caroline y le retira el pelo de la cara. Empieza a acercarse a ella y sus labios recorren su cuello. Caroline está temblando de excitación y deja que Nick prosiga. Poco a poco ambos se tumban en la cama que se mueve bajo su peso.

-¿Estás segura de qué quieres hacer esto?

-No podría estar más segura de nada ahora mismo.

viernes, 29 de agosto de 2008

Red Boots

Capítulo 8

-¡Paul! No vas a creerte lo que estuvo a punto de pasar ayer.

-Caroline…son las 6 de la mañana, la gente duerme, no como tú.

-Espera que te lo cuente y verás como habrá merecido la pena haberte despertado.

-Sí, eso díselo a mis padres y a mí hermana que cuando ha sonado el teléfono han puesto el grito en el cielo.

-Bah, son unos quejicas. Bueno, tú escúchame atentamente.

-Venga di.

-Pues ayer fui a casa de Pete, como ya te dije, y estuvimos hablando largo y tendido de muchísimas cosas. Me empezó a decir cosas muy bonitas, me puse a llorar y todo…

-¿Y tú cuándo no lloras?

-Shh, ¡espera que siga! Pues bueno, empezamos a medio tontear y Pete me tiró en la cama, nos besamos y yo en un arrebato de pasión empecé a desnudarle y cuando me di cuenta paré porque tu ya sabes como estoy de liada y aparte yo no hago estas cosas. Total, que Pete y yo empezamos a discutir porque dice que no va a estar siempre esperando por mí, que tengo que aclararme…

-A ver Caroline, lo primero es… ¿Cómo no te lo follaste?, lo segundo…Pete tiene toda la razón del mundo y lo tercero… ¿Cómo coño puedes seguir pensando en Nick después de todo?

-Paul deja de tonterías, sabes muy bien porque no hice nada y ya sé que Pete tiene razón pero es que no puedo evitar sentir lo que siento por Nick y, Pete me está empezando a gustar. ¡Estoy hecha un lío!

-Mira, yo creo que lo mejor es que pases de una puta vez de Nick y conozcas mejor a Pete antes de hacer nada con él. Y no voy a volver a hablarte de Nick porque ya estoy harto de repetirte siempre lo mismo y que nunca me hagas caso.

-Si lo grave es que lo sé, que Nick no me conviene pero es que… ¡es Nick!

¿Y si voy a la tienda a hablar con él?

-Haz lo que quieras Caroline. Yo si quieres te acompaño por si tenemos que pegarle, que ya sabes que me gusta mucho una pelea.

-Pues quedamos esta tarde y vamos.

-Vale. Hasta luego pequeña putilla.

A la hora acordada, Caroline pone rumbo hacia la tienda de discos para hablar con Nick. Al llegar a la esquina, ve a Paul apoyado en la pared esperándola. Ambos entran en la tienda pero no ven a Nick por ningún lado, en su lugar hay un hombre mayor con la cabeza rapada y una gran cresta azul que en la chapa dónde debería poner su nombre aparece la palabra “Skull”

-Perdone… ¿No está Nick por aquí?- le pregunta Caroline.

-Mmm… Nick ha dejado la tienda hace unos días, creo que se ha ido de la ciudad.

-¿Estás seguro?

-Pues no, yo no soy su padre. Ni sé, ni me importa lo que haga ese niñato.

-Está bien, está bien. Muchas gracias.

Caroline se acerca a Paul con cara de sorprendida y le cuenta lo que le ha dicho aquel hombre.

-¿Y cómo que se ha ido así de repente?

-No lo sé Paul, pero la verdad que esto me deja las cosas mucho más difíciles porque ahora no pararé de pensar en él y en dónde estará.

-Lo que tienes que hacer es aprovechar que no está para olvidarte de él y disfrutar. Además no entiendo por qué hablas así de Nick si no ha pasado nada con él y ni siquiera sabes si le gustas o no. Mira que te gusta vivir en tu mundo de fantasía ¿eh?

-En fin, da igual, vámonos ya.

Al salir de la tienda, alguien aparece corriendo y se acerca a Caroline.

-¡Nick! Acabo de preguntar por tí y me han dicho que te habías ido.

-Sí, he dejado la tienda. Ya estaba harto de estar aquí metido y necesitaba cambiar de aires y pensar, pensar en ti. Por eso estoy aquí.

- ¿Cómo sabías que vendría?

-He estado viniendo todas las tardes desde que dejé la tienda por si venías.

Tengo que decirte algo, la chica que viste el otro día, Laura, no es mi novia.

-Entonces… ¿quién es?

-Es mi ex. Caroline es mejor que vayamos a algún sitio para hablar.

-Por mí nos os preocupéis, yo me voy a casa- salta Paul.

-Está bien Paul, ya te llamo luego.

Caroline y Nick emprenden la marcha hacia un pequeño pub situado cerca de allí. Llegan y se sientan en una mesa al fondo de la estancia.

-Caroline, me gustaría aclarar todo esto porque no quiero que parezca que estoy jugando contigo ni nada por el estilo. Laura es mi ex novia, su padre es español y su madre es de aquí, ella vivía aquí con su familia cuando empezamos a salir. Sus padres terminaron divorciándose y su padre decidió volver a España y llevarse a Laura con él por lo que nosotros lo dejamos. El problema es que Laura está obsesionada conmigo, se cree que seguimos juntos a pesar de que en su momento quedó claro que todo había terminado. Lo que quiere es alejarte de mí para intentar volver conmigo pero no se da cuenta que es imposible.

-Nick, la verdad es que no te entiendo. No sé por qué me cuentas todo esto después de haberte visto con otra tía que no era Laura además.

-Caroline, todos los tíos tenemos nuestras necesidades y esa no es nada para mí, ni siquiera he vuelto a verla.

-A ver Nick… ¿Yo te gusto?

-¿Es que no estaba claro ya?

-Contéstame.

-Sí, me gustas. Me gustas mucho, lo que pasa que no quiero hacerte daño y además eres muy pequeña para mí, yo necesito cosas que no sé si podrías darme.

-Entonces para qué te molestas en hablar conmigo. Lo que tienes que hacer es olvidarme e irte a follar a todas las que quieras.

-Pero no es cuestión de follar, si no de querer y yo te quiero a ti. Bueno, quizás querer sea una palabra muy fuerte pero gustarme, me gustas tú.

-Nick, yo no te voy a mentir. Tú me gustas mucho y no te imaginas el tiempo que he estado esperando este momento pero ahora no estoy segura de saber lo que quiero, hay más gente en mi vida ¿sabes?

-Ah claro, todo esto es por aquel guitarrista ¿no? Ese que conoces de hace 3 días…

-Aquel guitarrista como tu dices me ha demostrado mucho más que tú en menos tiempo. Además ¿qué mierda haces reprochándome nada cuando tú has estado follándote a medio mundo mientras?

-Mira Caroline, te estoy dando la oportunidad de que intentemos algo los dos juntos, de que olvides al guitarrista y salgas conmigo. Sólo tú y yo, ¿qué me dices?

domingo, 3 de agosto de 2008

Red Boots

Capítulo 7

Pete se levanta, se acerca a un mueble con muchos cajones, abre uno de ellos y saca un par de calzoncillos. De repente, Caroline ve como la toalla que envolvía a Pete cae al suelo y se le ponen los ojos como platos.

-¡Pete! ¿Qué haces?- dice Caroline intentando taparse los ojos.´

-Vestirme, ¿o acaso prefieres que siga con la toalla?- responde Pete abrochándose el pantalón.

-Si me parece perfecto que te vistas, pero no conmigo delante.

-Anda tonta que te he visto como mirabas… ¿Te ha gustado lo que has visto?

-No he visto nada, me he tapado los ojos, además tú estabas de espaldas.

-Entonces si que has visto algo.

-Sí, tu culo, pero no ha sido una imagen muy agradable.

-Tranquila, que ya tendrás tiempo de verme entero.

-¡Uff! ¡Cómo odio tu doble personalidad!

-¿Qué doble personalidad?

-Pues la tuya. Puedes ser sensible, cariñoso e incluso romántico, pero de repente cambias y te conviertes en un salido de mierda.

-Sólo lo hago por darle un poco de diversión al tema.

-Pero no es necesario que te desnudes para hacer algo divertido.

-¿Quieres que lo hagamos con ropa?

-¡De verdad, como te odio cuando te pones así!

-Que es broma. Yo creo que en parte siempre he sido así por llamar la atención pero luego nunca hago nada. Perro ladrador poco mordedor.

-Ya verás como algún día tus bromitas harán que te lleves más de una buena patada en tus queridos huevos.

-Ja, ja, ja alguna me he llevado ya.

-Sí, pero mía seguro que no, y por si no te has fijado mira como son mis botas- dice Caroline señalándose los pies.

-Ays, eso tiene que doler.

-Pues ya sabes lo que te espera como sigas así.

-Vale, vale pequeña Carol seré bueno contigo, lo prometo- dice Pete cariñosamente.

-¿Ves? Ahora sacas a relucir tu lado de niño bueno.

-¡Es que yo soy bueno!

-Sí, cuando duermes y cuando tocas la guitarra.

-Mira, me has puesto a huevo que te diga una cosa pero mejor me la callo.

-Tranquilo, que sé por dónde vas y NO, no quiero comprobar si eres bueno o no en la cama.

-¡Eh! Yo no he dicho nada ahora…a ver si tu vas a esconder una pequeña pervertida en ese cuerpecillo de muñeca.

-¡Pero que dices!

-Nada Carol, son bromas.

-¿Y por qué coño me llamas Carol?

-Porque así es como te llamaría tu novio.

-Depende de quien fuera.

-Si fuera yo, te llamaría así.

-Un motivo más para no salir contigo.

-¡Pero que borde eres!

-Pues bien que te gusto…

-Mírala, si es que me dices estas cosas para provocarme. Como sabes que te gusto empiezas a soltarme indirectas para que te vaya comiendo la oreja con cosas bonitas. Todas las mujeres sois iguales.

-Es imposible que tú digas algo bonito, por eso lo hago, a ver si eres capaz.

-Podría decirte miles de cosas como que cada vez que te miro a los ojos tengo que contenerme para no besarte, que desde la primera vez que te vi en el concierto no puedo parar de pensar en ti, que sé que eres la persona que he estado buscando siempre, que cuando te veo con Nick me muero de celos y me entran ganas de tirarlo por un puente para que puedas ser feliz conmigo, que si me dieras una oportunidad cuidaría de ti para siempre y te daría lo que quisieras… pero no, no puedo decirte esas cosas porque quedaría como un tonto diciéndole eso a alguien a quien sólo intereso como músico.

Pete mira a Caroline y ve que tiene los ojos inundados en lágrimas, se acerca a ella y la abraza.

-Tonta, no llores. ¿Para una vez que no hago nada malo te vas a poner así?- le susurra al oído.

-Es que eres tonto, ¿por qué en vez de decirme tantas gilipolleces y enseñarme el culo no me dices eso? así me pondrías las cosas más fáciles para pasar del mierda de Nick.

-Pero es que yo no quiero influirte en nada de eso, eres tú quien tiene que decir si vale la pena luchar por Nick o intentarlo conmigo.

-Pete…- dice Caroline acercando su cara a la de Pete.

-¿Qué?

-Nada, tienes unos ojos muy raros.

-Eres tonta Carol.

-¡Que no me llames Carol!

-Uy…que se nos enfada con Carol, ja, ja, ja.

-¡Idiota!- dice Caroline mientras empieza a despeinar a Pete.

Pete tumba a Caroline en la cama y le sujeta las manos para evitar que lo despeine.

-Mi pelo es sagrado, así que…ten cuidadito.

-¿Qué vas a hacerme eh? ¿violarme?- dice Caroline desafiante.

-No, pero podría hacer esto…

Pete acerca sus labios a los de Caroline y la besa. Ella lo sigue y ambos se funden en un apasionado beso. Mientras siguen besándose, se abrazan y Caroline empieza a quitarle la camiseta a Pete, le acaricia el torso desnudo, Pete mete su mano bajo la camiseta de Caroline.

-No, Pete, para. Esto es un error- dice Caroline apartándose de Pete y levantándose de la cama.

-Es verdad, perdona. Pero la culpa ha sido tuya.

-Ha sido un arrebato, no me lo tengas en cuenta, por favor.

-Tranquila, no pasa nada.

-No, pero es que ahora no quiero que te hagas una idea equivocada.

-Caroline, yo no me voy a hacer ninguna idea hasta que tú no estés segura, pero lo que no voy a hacer es ser tonto y dejar que juegues conmigo. O yo o Nick.

-Pero Pete…

-No, Caroline, no. Las cosas son así y a ti no te gustaría que yo estuviera tonteando contigo mientras espero a ver que pasa con otra.

-Pero es que casi no nos conocemos Pete, no me puedes decir que o salgo contigo o nada.

-No te estoy pidiendo que salgas conmigo, sólo que te aclares. Si quieres a Nick, perfecto, vete con él pero no me beses ni me hagas nada a mí.

-Ya, pero es que de Nick no puedo fiarme, tengo que esperar a que cambie o a conocerlo realmente.

-Tú haz lo que quieras, pero yo no voy a estar aquí eternamente y menos viendo como quedas con Nick y cómo sigues loquita por él. Si no te gusto dímelo ya y me ahorro el mal trago.

-Pero es que no lo sé, es que no sé si me gustas o no. Sólo sé que Nick me gusta pero es un cabrón y encima tiene novia y tú…Bueno, por ti estoy empezando a sentir cosas, pero no sé, todavía no te conozco bien.

-Pues bien, que has intentado conocerme más a fondo.

-Ya te he dicho que ha sido un arrebato, hay veces que no puedo controlar lo que hago.

-En otras palabras, que te has dejado llevar por el calentón del momento. Y luego te quejas de los hombres…eres igual.

-Da igual, mejor me voy porque no quiero empeorar las cosas. Ya nos veremos Pete.

-Sí, eso, ya nos veremos.

Caroline sale de casa de Pete hecha un lío. Ya no está segura de nada de lo que sentía por Nick y todo por culpa de Pete y su arrolladora personalidad, aún así no puede quitarse a Nick de la cabeza. ¿Qué puede hacer?

jueves, 31 de julio de 2008

Red Boots

Capítulo 6

Caroline se despierta más tarde de lo que había pensando, aunque aún con la idea de ir a ver a Pete para hablar. Se ducha, se viste y se dirige hacia su casa. Va por la calle escuchando música cuando alguien le da un toquecito en la espalda, se gira y ve a una chica alta, morena y con unos grandes ojos castaños.

-Perdona, tú tienes que ser Caroline ¿verdad?- pregunta

-Sí, ¿y tú quién eres?

-He oído hablar mucho de ti y sólo voy a decirte una cosa; aléjate de Nick, él no te quiere.

-¿Y tú quién coño eres para decirme esto?

-Soy Laura, su novia.

-Nick no tiene no novia.

-¡Ala! Ahora la niñita sabe más que nadie…mira guapa si no quieres problemas conmigo aléjate.

-Y si eres su novia ¿por qué nunca estás con él? Porque yo nunca te había visto.

-¿Acaso estás metida en su cama todas las noches?

-¡Serás zorra!

-Ja, ja, ja. ¡Oh! Pobrecilla…quieres ir a la cama de Nick ¿eh? Pues vete olvidando porque Nick es mío.

-Paso de ti.

Caroline sale corriendo con lágrimas en los ojos hacia casa de Paul para contarle todo.

-Te lo dije Caroline, no te fíes de Nick…aunque vamos la guarra esta tiene que tener más cuernos que Bambi- dice Paul.

-Tienes razón Paul, he sido una idiota, Debería haberte hecho caso, no debería ni haberme fijado en él, será cabrón. Pero bueno, con todo esto ya me he dado cuenta de cómo es realmente y sinceramente después de todo y con el e-mail que me mandó ayer Pete…he empezado a replantearme muchas cosas.

-Ehm… ¿Qué e-mail?

-¡Ay! No te lo dije, es que Pete me envió un e-mail pidiéndome perdón y una segunda oportunidad porque dice que lo gusto mucho y quiere que sepa como es el de verdad. De hecho, iba para casa de Pete cuando me pasó todo esto.

-Ays Caroline si es que eres una rompecorazones- dice Paul con una graciosa mueca.

-De eso nada, aquí la que tiene el corazón roto soy yo.

-Tú tranquila que Pete estará gustoso de arreglártelo.

-Que malo eres, ja, ja, ja.

-Si malo…ya veremos que pasa cuando vayas a ver a Pete. Yo te digo que vosotros dos termináis juntos y la verdad que casi me alegro. Aunque sea un maníaco que está obsesionado contigo y sólo te conoce de 3 días…lo prefiero.

-Es verdad, al principio me daba miedo porque yo eso de que te guste alguien a los dos segundos de conocerlo…pero es que por otra parte, yo sentí algo extraño cuando lo vi tocando la guitarra.

-Vamos, que te ponerle verle mover los dedos…

-¡Que guarro eres! Ja, ja, ja.

-Sí, si tu espera y verás…

-Oye Paul, y tú ¿no vas a salir nunca con nadie?

-¿Yo? Con lo tranquilo que estoy yo, a mí déjame de líos que bastante tengo con los tuyos.

-Pues todas las tías de mi instituto piensan que eres bastante guapo.

-¿Y quién dice que no lo sea? Ja, ja, ja. Pero que no, yo paso de niñatas, soy un espíritu libre que va vagando por la soledad de la soltería.

-Anda que eres tonto.

-No, la tonta eres tú por querer novio.

-A ver yo no quiero, si surge, surgió.

-Pues ala, vete a casa de Pete a ver si surge.

-Ya es muy tarde, esta tarde me llego. Por cierto, te invito a comer a mi casa.

-Encantado señorita rompecorazones.

Caroline le da un cate a Paul que hace una mueca de dolor y ambos se dirigen hacia casa de Caroline para comer. Cuando terminan de comer, se ponen a tocar y a ver la tele hasta que Caroline decide ir a casa de Pete y Paul se marcha a su casa.

Llega a casa de Pete y llama a la puerta, por suerte es él quien abre. Está vestido solamente con una toalla y tiene el pelo mojado. Caroline se queda asombrada al ver su cuerpo, no se lo esperaba así, tan musculoso.

-Hola Caroline. No te esperaba por aquí.

-Ya veo…Lo siento, si es un mal momento me voy.

-No, tranquila, es que acabo de salir de la ducha. A que te gusto ¿eh? Ja, ja, ja.

-Hombre, no estás mal.

-¡No me lo creo! Repite eso.

-Hombre, no estás mal.

-Ja, ja, ja. Pequeña Carol veo que algo surge en tu interior.

-Sí, las ganas de vomitar.

-Ya le has quitado toda la magia al momento. ¡Sosa!

-Oye, ¿pero cómo que sosa? Con lo divertida que soy yo.

-Demuéstralo. Venga, pasemos y me lo demuestras.

Caroline entra en la casa y sigue a Pete hasta su cuarto.

-Oye, ¿cuándo me vas enseñar tu pequeño santuario?

-Cuando seas mi novia.

-Entonces me da, que me quedaré sin verlo.

-Nunca digas nunca.

-¡Gracias Pepito Grillo!

-¡Oh! Que graciosa eres, ja, ja, ja.

-Ya te lo dije que soy divertida.

-Que no, que eres una sosa.

-¡Míralo! ¡Que yo no soy sosa!

-Dame un beso.

-¿Y eso por qué?

-Para demostrarme que no eres sosa.

-Ah no, yo no tengo por qué demostrarte nada.

-Lo decía de broma tonta, para que veas que eres una sosa.

-Pues vale, lo soy. ¿Contento?

-No. Primero tengo que pedirte perdón por lo de ayer.

-Pete, no fue culpa tuya, yo me porté muy mal. No debería haberte dicho esas cosas. Lo siento.

-Bueno lo importante es que has vuelto y podremos volver a tocar.

-Deberíamos componer una canción juntos, pero una en serio.

-Mientras seas tú quien se encargue de la letra…

-Está bien, me encanta escribir. ¿Sabes que mi sueño es llegar a ser escritora?

-¿En serio? No te pega nada. Yo te veo más como cantante o algo así.

-Que va, la música sólo me gusta como hobbie. Mi verdadera pasión es escribir. Algún día te enseñaré algunas de mis historias. Bueno, casi todas son de vampiros pero no son historias corrientes de vampiros.

-¿Ah no? ¿Y cómo son?

-Pues no son las típicas historias del vampiro guapo que conoce a una humana y se enamoran. En estas historias, cuento la verdadera naturaleza sanguinaria de los vampiros, como se relacionan entre ellos, sus discusiones, sus peleas, como se enfrentan al hecho de ser vampiros…en definitiva sus vidas. Aunque no voy a negarte que no tenga alguna historia romántica también en mente.

-¿Tú crees que existen los vampiros?

-Yo…pues, sinceramente no sé que decirte. A mí me gustaría que existieran porque me parecen apasionantes pero no lo sé, nunca he visto ninguno.

-¿Y si yo fuera un vampiro?

-Vamos Pete, déjate de tonterías.

-Venga, acércame tu cuello hermosa dama.

Caroline acerca su cuello a la boca de Pete y éste le da un golpecito.

-¡Tonta! Cómo iba a ser un vampiro.

-Ya lo sabía, era sólo para ver que hacías.

-Y si lo hubiera sido ¿qué? Te conviertes en vampira.

-Pues ala, mejor para mí. Oye Pete y tú ¿a qué quieres dedicarte?

-Yo, a mí música.