Capítulo 9
La cabeza de Caroline era un tumulto de ideas, imágenes que no paraban de pasar. Aparecían Pete, Nick, el concierto, las tardes con Pete, las discusiones con Paul…todo lo que había sucedido en aquello días.
Por fin tenía la oportunidad de hacer realidad sus sueños, salir con Nick, tener lo que siempre quiso, pero, por otra parte estaba Pete. Aquel guitarrista que tenía manos de Dios y cuerpo de Adonis, en tan sólo unos días había conseguido poner su mundo patas arriba. ¿Qué hacer?¿Qué sería lo correcto? ¿Salir con Nick y cumplir su sueño o intentarlo con Pete y ver qué pasaba?
-Está bien, Nick. Saldré contigo, pero tienes que prometerme que nunca me mentirás y que si de verdad me quieres tienes que demostrármelo.
-Por supuesto que lo haré, pequeña- le dijo mientras acariciaba su rostro.
-Bueno y entonces…¿somos novios?-preguntó ella sin creérselo todavía.
-Claro que lo somos y para que veas que no te miento, esta noche te vas a venir a mi casa.
-¿A tu casa? ¿Para qué?
-Porque quiero que veas una cosa.
-¿Y no podemos ir ahora?
-Sí, pero…¿Qué gracia tendría eso? A las casas de los novios hay que ir de noche.
-Está bien, iré.
-Tranquila, no pienses mal, no haremos nada que no quieras.
-Va, vale…- dijo Caroline completamente sonrojada.
-¿Nos vamos ya? Así te dará tiempo a ponerte guapa para mí.
-¿Es que no me consideras ya lo suficientemente guapa?
-Pues claro que sí, pero todo puede mejorarse.
Nick agarró su cara y besó sus labios suavemente. A Caroline se le pusieron los pelos de punta y un escalofrío recorrió su interior.
-Esto es todo lo que quise siempre, estar así contigo- dijo ella.
-Pues ya lo tienes, para que veas que los sueños pueden hacerse realidad.
De repente algo vibra en el bolsillo de Caroline; es Pete.
-Em, ¿Pete? ¿qué te pasa?
-Nada, sólo quería hablar contigo y saber cómo estás- contesta él.
-Pete, ahora no puedo hablar, luego te llamo ¿vale?
-¿Te pasa algo Carol?
-No, al revés estoy muy contenta. Ya hablamos.
-¿Era el guitarrista verdad?- inquirió Nick.
-Sí, era él, quiere hablar conmigo.
-Que no pase o tendré que ponerle las cuerdas de la guitarra de collar.
-No seas así, no hace nada malo.
-Solamente con llamarte, ya no está actuando bien. Ahora tú eres mía.
-Sí, ya…
Nick decide acompañar a Caroline a su casa y ambos salen del pub cogidos de la mano. Al llegar, Nick la despide con beso en la mejilla y Caroline entra en su casa como flotando en una nube.
De nuevo, suena el teléfono.
-¿Sí?
-Caroline, soy Pete otra vez.
-¡Ah, Pete!
-Estabas muy rara cuando hablamos antes.
-Es que verás Pete, las cosas tienen que cambiar.
-¡¿Qué?! ¿Qué ha pasado?
-Estoy saliendo con Nick
-¡¿Cómo?! ¿Con ese? Caroline, me has decepcionado y mucho.
-Mira Pete, no tengo por qué darte explicaciones de nada de lo que haga. Salgo con Nick porque lo quiero y si no te gustas ya sabes que existe el verbo olvidar.
-Te creía más sensata Caroline. Al final, vendrás llorando y pidiéndome que te dé otra oportunidad. Se acabó Caroline. ¿Quieres que me olvide de ti? Está bien, olvidada. Nick puede estar tranquilo, no iré a verte nunca más, ni te llamaré, es más, cuando cuelgue borraré tu número y mira, ya no me acuerdo ni de cómo te llamabas ni como nos conocimos, nada. Ya no existes. Que te vaya bien con el hijo de puta ese. Adiós.
-¡Espera Pete!
Pete había colgado. Se suponía que ahora todo tendría que ser más fácil para estar con Nick. Ya no estaba Paul de por medio, pero en realidad, ella no quería que las cosas fueran así. Había llegado a apreciar mucho a Pete y no quería perderlo. Aunque, pensándolo bien, dejaría que las cosas siguieran su curso. No haría nada por intentar arreglar su amistad con Pete, que le den, el había querido que todo fuera así.
Empezaría a arreglarse para ir a ver a Nick y pasaría su primera noche con él, su sueño se estaba cumpliendo, no dejaría que nada se lo estropeara.
Se duchó, se vistió, peinó su larga melena negra y se maquilló. Todo tendría que ser perfecto, en su primer día de relación con Nick.
-Toc, toc.
-¿Si?
-Soy Caroline.
-Vale, te abro.
-¡Qué guapo!
A Caroline, casi se le salen los ojos de las órbitas al ver a Nick con sus vaqueros gastados, una camiseta de los Sex Pistols, el grupo por el que se conocieron, y su pelo castaño despeinado, tal y como le gusta a ella.
-Tú si que estás guapa- dice él, guiñándole un ojo.
Entran en su casa y él la lleva directamente a su cuarto. Nada más entrar ve un póster gigante de Sid Vicious, la guitarra de Nick, su cama con sábanas negras, millones de discos…
-¡Me encanta tu cuarto!- exclama ella.
-No es nada del otro mundo, pero quería que vieras mi pequeño ecosistema, dónde paso el tiempo. Por cierto, puedes sentarte si quieres ¿eh?
-Uy, tienes una cama de agua- dice Caroline al sentir la cama moverse bajo su cuerpo.
-Sí, fue un capricho que me di con mis primeros ahorrillos.
-Nick… ¿a cuántas chicas has traído aquí?
-Pues no voy a mentirte, he traído a muchas, pero ninguna significa tanto para mí como tú.
Nick se sienta en la cama junto a Caroline y le retira el pelo de la cara. Empieza a acercarse a ella y sus labios recorren su cuello. Caroline está temblando de excitación y deja que Nick prosiga. Poco a poco ambos se tumban en la cama que se mueve bajo su peso.
-¿Estás segura de qué quieres hacer esto?
-No podría estar más segura de nada ahora mismo.
