Capítulo 6
Caroline se despierta más tarde de lo que había pensando, aunque aún con la idea de ir a ver a Pete para hablar. Se ducha, se viste y se dirige hacia su casa. Va por la calle escuchando música cuando alguien le da un toquecito en la espalda, se gira y ve a una chica alta, morena y con unos grandes ojos castaños.
-Perdona, tú tienes que ser Caroline ¿verdad?- pregunta
-Sí, ¿y tú quién eres?
-He oído hablar mucho de ti y sólo voy a decirte una cosa; aléjate de Nick, él no te quiere.
-¿Y tú quién coño eres para decirme esto?
-Soy Laura, su novia.
-Nick no tiene no novia.
-¡Ala! Ahora la niñita sabe más que nadie…mira guapa si no quieres problemas conmigo aléjate.
-Y si eres su novia ¿por qué nunca estás con él? Porque yo nunca te había visto.
-¿Acaso estás metida en su cama todas las noches?
-¡Serás zorra!
-Ja, ja, ja. ¡Oh! Pobrecilla…quieres ir a la cama de Nick ¿eh? Pues vete olvidando porque Nick es mío.
-Paso de ti.
Caroline sale corriendo con lágrimas en los ojos hacia casa de Paul para contarle todo.
-Te lo dije Caroline, no te fíes de Nick…aunque vamos la guarra esta tiene que tener más cuernos que Bambi- dice Paul.
-Tienes razón Paul, he sido una idiota, Debería haberte hecho caso, no debería ni haberme fijado en él, será cabrón. Pero bueno, con todo esto ya me he dado cuenta de cómo es realmente y sinceramente después de todo y con el e-mail que me mandó ayer Pete…he empezado a replantearme muchas cosas.
-Ehm… ¿Qué e-mail?
-¡Ay! No te lo dije, es que Pete me envió un e-mail pidiéndome perdón y una segunda oportunidad porque dice que lo gusto mucho y quiere que sepa como es el de verdad. De hecho, iba para casa de Pete cuando me pasó todo esto.
-Ays Caroline si es que eres una rompecorazones- dice Paul con una graciosa mueca.
-De eso nada, aquí la que tiene el corazón roto soy yo.
-Tú tranquila que Pete estará gustoso de arreglártelo.
-Que malo eres, ja, ja, ja.
-Si malo…ya veremos que pasa cuando vayas a ver a Pete. Yo te digo que vosotros dos termináis juntos y la verdad que casi me alegro. Aunque sea un maníaco que está obsesionado contigo y sólo te conoce de 3 días…lo prefiero.
-Es verdad, al principio me daba miedo porque yo eso de que te guste alguien a los dos segundos de conocerlo…pero es que por otra parte, yo sentí algo extraño cuando lo vi tocando la guitarra.
-Vamos, que te ponerle verle mover los dedos…
-¡Que guarro eres! Ja, ja, ja.
-Sí, si tu espera y verás…
-Oye Paul, y tú ¿no vas a salir nunca con nadie?
-¿Yo? Con lo tranquilo que estoy yo, a mí déjame de líos que bastante tengo con los tuyos.
-Pues todas las tías de mi instituto piensan que eres bastante guapo.
-¿Y quién dice que no lo sea? Ja, ja, ja. Pero que no, yo paso de niñatas, soy un espíritu libre que va vagando por la soledad de la soltería.
-Anda que eres tonto.
-No, la tonta eres tú por querer novio.
-A ver yo no quiero, si surge, surgió.
-Pues ala, vete a casa de Pete a ver si surge.
-Ya es muy tarde, esta tarde me llego. Por cierto, te invito a comer a mi casa.
-Encantado señorita rompecorazones.
Caroline le da un cate a Paul que hace una mueca de dolor y ambos se dirigen hacia casa de Caroline para comer. Cuando terminan de comer, se ponen a tocar y a ver la tele hasta que Caroline decide ir a casa de Pete y Paul se marcha a su casa.
Llega a casa de Pete y llama a la puerta, por suerte es él quien abre. Está vestido solamente con una toalla y tiene el pelo mojado. Caroline se queda asombrada al ver su cuerpo, no se lo esperaba así, tan musculoso.
-Hola Caroline. No te esperaba por aquí.
-Ya veo…Lo siento, si es un mal momento me voy.
-No, tranquila, es que acabo de salir de la ducha. A que te gusto ¿eh? Ja, ja, ja.
-Hombre, no estás mal.
-¡No me lo creo! Repite eso.
-Hombre, no estás mal.
-Ja, ja, ja. Pequeña Carol veo que algo surge en tu interior.
-Sí, las ganas de vomitar.
-Ya le has quitado toda la magia al momento. ¡Sosa!
-Oye, ¿pero cómo que sosa? Con lo divertida que soy yo.
-Demuéstralo. Venga, pasemos y me lo demuestras.
Caroline entra en la casa y sigue a Pete hasta su cuarto.
-Oye, ¿cuándo me vas enseñar tu pequeño santuario?
-Cuando seas mi novia.
-Entonces me da, que me quedaré sin verlo.
-Nunca digas nunca.
-¡Gracias Pepito Grillo!
-¡Oh! Que graciosa eres, ja, ja, ja.
-Ya te lo dije que soy divertida.
-Que no, que eres una sosa.
-¡Míralo! ¡Que yo no soy sosa!
-Dame un beso.
-¿Y eso por qué?
-Para demostrarme que no eres sosa.
-Ah no, yo no tengo por qué demostrarte nada.
-Lo decía de broma tonta, para que veas que eres una sosa.
-Pues vale, lo soy. ¿Contento?
-No. Primero tengo que pedirte perdón por lo de ayer.
-Pete, no fue culpa tuya, yo me porté muy mal. No debería haberte dicho esas cosas. Lo siento.
-Bueno lo importante es que has vuelto y podremos volver a tocar.
-Deberíamos componer una canción juntos, pero una en serio.
-Mientras seas tú quien se encargue de la letra…
-Está bien, me encanta escribir. ¿Sabes que mi sueño es llegar a ser escritora?
-¿En serio? No te pega nada. Yo te veo más como cantante o algo así.
-Que va, la música sólo me gusta como hobbie. Mi verdadera pasión es escribir. Algún día te enseñaré algunas de mis historias. Bueno, casi todas son de vampiros pero no son historias corrientes de vampiros.
-¿Ah no? ¿Y cómo son?
-Pues no son las típicas historias del vampiro guapo que conoce a una humana y se enamoran. En estas historias, cuento la verdadera naturaleza sanguinaria de los vampiros, como se relacionan entre ellos, sus discusiones, sus peleas, como se enfrentan al hecho de ser vampiros…en definitiva sus vidas. Aunque no voy a negarte que no tenga alguna historia romántica también en mente.
-¿Tú crees que existen los vampiros?
-Yo…pues, sinceramente no sé que decirte. A mí me gustaría que existieran porque me parecen apasionantes pero no lo sé, nunca he visto ninguno.
-¿Y si yo fuera un vampiro?
-Vamos Pete, déjate de tonterías.
-Venga, acércame tu cuello hermosa dama.
Caroline acerca su cuello a la boca de Pete y éste le da un golpecito.
-¡Tonta! Cómo iba a ser un vampiro.
-Ya lo sabía, era sólo para ver que hacías.
-Y si lo hubiera sido ¿qué? Te conviertes en vampira.
-Pues ala, mejor para mí. Oye Pete y tú ¿a qué quieres dedicarte?
-Yo, a mí música.
