sábado, 5 de julio de 2008

Red Boots

Capítulo 5

Caroline se dirige hacia su casa, en silencio y pensando. Al llegar, se encuentra a Paul sentado delante de su casa.

-¿Sigues enfadada?-le pregunta Paul.

-Tengo algo que contarte.

-Esa cara… ¿qué has hecho?

-¿Y tú que haces aquí?

-Primero responde y luego contesto.

-Pues nada, he besado a Pete, la he liado y me ha echado.

-Caroline, ¿por qué nunca haces nada bien?

-Muchas gracias Paul, eres justamente lo que necesitaba. Ya sé que no hago bien las cosas pero me doy cuenta solita, no necesito que vengas a repetírmelo.

-Está bien, perdona. Pero a ver, explícame por qué lo besaste.

-No lo sé, fue el momento, me enseñó un sitio lleno de chocolate, probé un poco y… no sé, lo besé. Es que ni siquiera entiendo por qué lo hice y claro luego le dije que no me gustaba, que había sido fallo mío y le dolió.

-Caroline, es que tu tienes una manera muy especial de decir las cosas y para entenderte hay que conocerte.

-Ya está, ¿no quería conocerme? Que mejor manera que así… De verdad, ahora no sé que hacer, me siento muy mal. Además, quien realmente me gusta es Nick, ¿por qué con el no soy así?

-Quizás no te gusta tanto como crees. ¿Y si ahora sientes algo por Pete?

-Es imposible, yo sé que no, lo que pasa que me dejé llevar por el momento. En fin dejemos el tema. ¿Quieres cenar? Te invito a pizza.

-Venga, vamos donde siempre.

Juntos comenzaron a andar en dirección a un pequeño restaurante donde les gustaba mucho ir a cenar. Estaba perdido entre unas callejuelas pero siempre estaba lleno de gente. Al llegar, se sentaron donde pudieron y mientras discutían sobre qué pedir, entraron Nick y una chica.

Paul avisó a Caroline para que mirara, Nick estaba acariciando la cara de la muchacha mientras ella ponía la mano en el culo de Nick.

-¡Cabrón! – gritó Paul

Nick se giró hacia donde estaban ellos, al ver a Caroline se quedó blanco. Caroline le lanzó una mirada de odio y Nick decidió que lo mejor sería irse. Le susurró algo a la chica al oído y salieron juntos del restaurante.

-No me lo creo Paul, dime que es mentira.

-Es verdad, estaba con otra. Te avisé, te dije que no te fiaras, que era un mierda y que te haría esto, pero no quisiste hacerme caso.

-Quería darle una oportunidad, de verdad pensaba que yo le gustaba. No quería creerme lo que decían de él, tenía esperanzas de que fuera distinto pero ya veo que no.

-No sé que decirte Caroline, ya te lo advertí.

-Alomejor no era nadie, además no estamos juntos, no tengo por qué enfadarme, el puede salir con quien quiera, igual que hice yo con Pete.

-En eso tienes razón. Pero, las cosas son distintas, el se pasea cada noche con una chica diferente y no creo que quiera salir contigo de la manera en la que tu quieres, Nick no es de esos.

-Otra vez el dichoso tema. Ya sé que Nick sale con muchas chicas pero si estuviéramos saliendo juntos no lo haría.

-¡Por Dios! No me creo que después de lo que acabas de ver pienses así. Caroline eres más inocente de lo que creía. Ya sé que te gusta dar oportunidades a la gente, que no quieres creer que hay gente mala en el mundo, pero la hay. Además como sabes que esa chica no era novia de Nick ¿eh? Igual no es más que otra de sus víctimas.

-Que no Paul, yo sé que no. No puedo creer que Nick sea así, sobre todo después de lo del disco. Yo sé que sus ojos no mienten, el está siendo sincero, nunca me dijo que no saliera con chicas o que yo le gustara, eso sólo son conclusiones que yo saqué. Seguramente ni siquiera le gusto y quiere ser simpático conmigo, nada más.

-Eso, tú sigue viviendo en tu mundo feliz y con pajaritos que ya verás que bien te va. Tienes que darte cuenta de una vez Caroline; Nick es un capullo, no quiere contigo nada distinto de lo que quiere con las demás.

-Perdona que interrumpa- dice un camarero- pero es que ya están listas las pizzas.

-Muchas gracias- dicen Caroline y Paul al unísono.

Tras una cena en silencio, Caroline y Paul vuelven de camino a casa. Al llegar a una esquina, se despiden y cada uno se dirige hacia su respectivo hogar.

Nada más llegar a casa Caroline enciende el ordenador y ve un mensaje de Pete que dice: “Caroline, siento mucho lo que ha sucedido esta tarde. De verdad no quería enfadarme pero me sentó muy mal lo que me dijiste. Yo no soy cómo tú te crees, no me gusta que la gente juegue con mis sentimientos. Es cierto que no te conozco lo suficiente, realmente apenas te conozco pero es que no puedo evitar el sentirme atraído por ti. Espero que me des otra oportunidad y volvamos a tocar juntos algún día. Besos. Pete”

Caroline decide no contestarle, prefiere ir a su casa y hablar con el directamente, aunque este mensaje significa mucho para ella. Verdaderamente se estaba equivocando con Pete, no parecía mal chico después de todo. Volvería a quedar con él, sí, ya lo había decidido. Mañana mismo iría a su casa y hablarían, tocarían la guitarra, se reirían y serían buenos amigos. Pero no podía dejar de pensar en Nick. Nick, Nick, Nick… ¿por qué no podía quitárselo de la cabeza si sabía que era un maldito cabrón? No podía ser tan tonta, tenía que abrir los ojos.

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